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“Estamos acostumbrados a atender enfermedades, apagar incendios y denunciar violaciones a los derechos humanos ..¿Qué tal que además de atender la enfermedad y defender los derechos humanos, pusiéramos especial atención en promoverlos?”

En los últimos 20 años las instituciones y la sociedad hemos dado un gran paso tomando consciencia de la importancia de prevenir, de disminuir riesgos y adelantarnos a situaciones de peligro; para ejemplo están los cuidados de la persona que padece diabetes, hipertensión,  también la prevención en riesgos de trabajo, además de los planes de acción ante desastres naturales,  violencia armada, entre muchas otras situaciones.

 Hoy, tal vez antes de asimilar este anterior paso, el desarrollo de la consciencia global nos lleva  a dar uno nuevo: “promover la salud y la dignidad”. Esto no es novedad y, como es costumbre, en México tenemos respuestas tardías a las necesidades cotidianas y trascendentes que surgen día a día y que han surgido también a lo largo de la historia.

 ¿Por qué vivir atendiendo enfermos y tomando medidas cautelares siempre alertas del peligro de enfermar? Es mejor dar un paso evolutivo hacia la promoción del bienestar. Cabe señalar que promover el bienestar no elimina las anteriores, pero sí nos quita el enfoque negativo.

 Sería muy costoso vivir atendiendo descomposturas y choques de un automóvil por no darle el mantenimiento necesario o no tener cuidado al manejar. Imagina que te despidan de casa diciendo: “¡ojala que no choques!”; saldrías temeroso, con una cara de semáforo en rojo y actitud defensiva. De igual manera imagina la vida de quienes viven bajo la prohibición y miedo a conductas, alimentos, delincuencia, militares y policías.

 Ahora imagina que salieras de casa escuchando un: “¡qué tengas un hermoso día!”; y entonces manejar disfrutando del viaje, poniendo atención a las necesidades del camino y al vehículo.

¿Qué tal que además de atender la enfermedad y defender los derechos humanos, pusiéramos especial atención en promoverlos? Pro-mover nos mueve, nos lleva a satisfacer nuestras necesidades humanas; mas allá de las necesidades básicas, nos lleva a las de realización, promover nos lleva a la salud, al bienestar biológico psicológico y social: quitamos el centro de atención al miedo y ponemos nuestra atención en el amor, que citando a Erich Fromm se traduce a la práctica del cuidado, respeto, responsabilidad y conocimiento.

Cuando nuestros hábitos de vida son saludables no tenemos por qué temer a la enfermedad, y si enfermáramos, por supuesto (naturalmente) que lo atenderemos con la gran diferencia de que las condiciones serán favorables. Si promovemos valores dignificantes de la persona no tenemos por qué temer a la violación de derechos humanos y, cuando sean violados,  será indispensable entrar a su defensa con la gran diferencia de que será con mejores condiciones sociales.

 Tenemos dos opciones: vivir en el miedo y la zozobra, o redirigir nuestra atención  al amor y vida plena. La mejor atención y prevención está en la promoción, y el resultado es la salud, la dignidad y el bienestar.

 Dr. José Francisco Sánchez Pérez, Médico y Profesor de la Facultad de Medicina U.A.N.L. con estudios en Desarrollo Humano y Terapia Breve Sistémica.

Artículo Publicado en la REVISTA AXIS, Facultad de Medicina, Noviembre 2014

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